viernes, 16 de marzo de 2012

Una alegría

Esta mañana he recibido este mensaje vía LínkedIn: 


Buenos días Víctor:


Hace tiempo me invitaste a Madrid para conocer tu lugar de trabajo y hablar un rato.

Soy de Valladolid y me encontraba en busca laboral. Me ayudaste mucho sin conocerme de nada, tanto por recibirme como por los consejos de búsqueda para llegar a nuestro fin.
Yo esas cosas nunca las olvido y por eso quería decirte que por fin, he encontrado trabajo de lo mío, imparto clases en un ciclo de grado medio de laboratorio de imagen (fotografía), y he de darte las gracias por los consejos que recibí y dieron fruto y por las molestias que te tomaste sin conocerme.

Ojalá algún día pueda ayudarte yo pero mientras tanto, recibe un fuerte abrazo de esta persona que marcaste un día su vida y eso no se puede olvidar.

Gracias de veras Víctor, solo quería transmitirte mi agradecimiento, alegría y ayuda en lo que pueda.

Y cuando viajes a Valladolid, te debo un café.



Se llama Miguel. Es de Valladolid. Y, aunque sea innecesario decirlo, ha demostrado ser una gran persona.



Y yo, no les voy a engañar, me he llevado una alegría inesperada de viernes después de una semana, digamos, "complicada". Como este fin de semana llueva (por la noche y sin entorpecer planes), lo acabamos bordando.

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